Cuándo se recomienda un Masaje Descontracturante?

El masaje descontracturante se recomienda para aliviar contracturas musculares, falta de elasticidad, dolores y movilidad general. Este es un masaje fuerte y enérgico.

Cómo se realiza un Masaje Descontracturante?

Al iniciar el masaje, se realiza una valoración de la musculatura del paciente (contracturas, tensión). La característica principal de este masaje es tener movimientos moderados, efectos analgésicos y estimulación de la circulación. También ayuda a evitar la fatiga muscular y realinear las fibras musculares.

Dentro de los tipos de masajes descontracturantes más comunes que existen, se encuentra el masaje descontracturante de espalda. Prácticamente cualquier técnica incluye dicha zona, ya que allí se encuentran importantes centros musculares del cuerpo. Por ello, las tension muscular se acumula y la espalda es una de las primeras en sentir el rigor.

Donde se aplica un Masaje Descontracturante?

El Masaje Descontracturante se debe dirigir principalmente al tratamiento de la zona de dolor o contractura. También es importante también tratar las cadenas musculares relacionadas y la causa del dolor.

Ventajas del Masaje Descontracturante

La ventaja del masaje descontracturante a nivel muscular es que permite recuperar la elasticidad y disminuye la tensión muscular.

Duración del Masaje Descontracturante

El masaje descontracturante tiene una duración mínima de 20 minutos y un máximo de 45 minutos. Lo ideal es repetir las sesiones según lo amerita el paciente hasta lograr la recuperación completa.

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Información Adicional

Masajes Descontracturantes
  • ¿Qué es una contractura muscular?

    Una contractura muscular se manifiesta como una tensión en uno o más músculos. Por lo general causan dolor o limitación del movimiento. Normalmente una contracción muscular aparece al realizar un esfuerzo físico.

    Un músculo normalmente se contrae y se distiende. Sin embargo, en algunos casos, una zona muscular no se relaja y se mantiene contraída. Esta zona se mantiene dura e hinchada, de ahí que se note lo que vulgarmente llamamos ‘nudo’.

    Una contractura no es una lesión grave, sin embargo causa molestia y  puede impedir realizar movimientos con normalidad y sin dolor. Es conveniente identificar las contracturas musculares y diferenciarlas de otros problemas para lograr seguir unas pautas sencillas que ayuden para minimizar sus efectos.

    Una contractura puede aparecer en prácticamente cualquier músculo, pero suelen aparecer en espalda, hombros y cuello. Adicionalmente, un estilo de vida sedentario crea tensiones causadas por malas posturas. Realizar ejercicio físico sin estiramientos previos, posteriores o con una adecuada técnica también produce este tipo de dolencias.

  • Tipos de contracturas musculares

    Contracturas durante un esfuerzo: Al realizar cualquier ejercicio físico el organismo metaboliza sustancias activas para producir el movimiento. Este proceso origina que las sustancias activas se transformen en sustancias de desecho o inactivas, los metabolitos. Cuando el esfuerzo es elevado, el organismo es incapaz de depurar estos metabolitos a través del torrente sanguíneo. Esto causa que se acumulen y generen dolor e inflamación.

    Contracturas posteriores al esfuerzo: En este caso, la lesión se manifiesta por la incapacidad del músculo de regresar a su estado normal de reposo. A veces, después de realizar un ejercicio intenso el músculo se ve incapaz de regresar su estado natural de relajación por la fatiga acumulada.

    Contracturas residuales: Tras una lesión grave (una rotura de fibras, una fractura, un esguince, un fuerte traumatismo), la musculatura cercana a la zona lesionada tiende a contraerse como mecanismo de protección. Esta contracción, hace que una vez subsanada la lesión principal, esa musculatura contigua se mantenga contracturada.

  • Factores que incrementan la posibilidad de contracturarse

    Malas Posturas y hábitos poco saludables: Las personas que trabajan largas horas con el ordenador o sentados son los que actualmente más acuden en busca de masajes para aliviar dolores y contracturas musculares. Este tipo de contracturas suelen volverse crónicas ya que es muy difícil que la persona logre cambiar sus hábitos, además de que sus músculos y cadenas musculares se adaptan a esta mala posición. Este grupo de personas además de acudir con regularidad al masajista, deberían hacer ejercicio regularmente para tratar sus dolores cervicales y lumbares.

    Escasa o nula actividad física: Para una persona con baja tonicidad muscular, algunos esfuerzos sencillos pueden convertirse en sobrecargas musculares. Por otro lado, el exceso de peso contribuye a que se creen fatigas musculares.

    Contracturas en deportistas: La falta de calentamiento, así como de estiramientos posteriores a la actividad deportiva, puede provocar sobrecarga y acortamiento muscular. Una inadecuada técnica, esfuerzos repetidos o con demasiada carga, también pueden superar la capacidad de adaptación del músculo.

    Personas mayores: Al igual que puede suceder en personas jóvenes con poco tono muscular, cuando envejecemos perdemos elasticidad en los músculos y articulaciones. Las actividades diarias puedan llegar a ser demasiado trabajosas para una musculatura debilitada. Esto se puede retrasar si llevamos una vida activa y mantenemos buenos hábitos alimenticios.

    Estrés: El constante estrés de la rutina diaria hace que creemos tensión muscular involuntaria, creando contracturas musculares. Es común por ejemplo, que en casos de bruxismo (Hábito inconsciente de apretar o rechinar los dientes), que se vean afectadas a las cervicales, o algunas partes musculares de la cabeza. También los problemas o enfermedades emocionales, manifiestan contracturas y dolores de espalda, debido al exceso de cargas familiares o laborales.

  • Cómo tratar las contracturas musculares

    Lo primero es descartar cualquier tipo de lesión. En caso de tener cualquier patología, ésta deberá ser tratada por un especialista médico o fisioterapeuta. Una vez que sabemos que no hay lesión, al ser una dolencia “leve” aunque molesta, se puede tratar siguiendo sencillos pasos:

    • En primer lugar, se debe reposar, lógicamente, se deben evitar los movimientos o mecanismos que han causado la contractura.
    • El uso de la farmacología es un tratamiento más agresivo, más químico, pero con resultados más rápidos. Cualquier antiinflamatorio, ya sea de ingesta oral o de aplicación cutánea, ayudará a la recuperación de la zona dañada. Esto siempre deberá ir prescrito por un profesional médico cualificado. Se debe destacar que el fármaco no va a quitar el origen del problema, solo va a quitar o aliviar los síntomas.
    • Aplicar calor puede ayudar en los primeros momentos de la contractura. Podemos usar saquitos de calor o almohadas eléctricas. Esto estimulará el riego sanguíneo en la zona afectada, depurando el músculo y sentiremos un alivio inmediato. También podemos hacer baños de contraste alternando agua fría y caliente. Así conseguiremos estimular la circulación de la zona.
    • Los masajes son el método más eficaz y natural de todos los anteriores. No existe mejor remedio ante una contractura que ponerse en manos de un profesional para erradicar la dolencia. En caso de tener una contractura, es posible que el masaje pueda llegar a ser doloroso. Sobre todo en la zona de la contractura. Es algo normal y se irá aliviando según vaya mejorando la contractura.

    no se puede predecir un patrón de tiempos de recuperación ni de sesiones de masaje, ya que se trata de una cuestión de sobrecarga, y depende de las condiciones físicas y los hábitos de cada persona. Como norma general se puede decir que cuanto menos tiempo lleve la contractura (menos crónica) mejor y mas rápida será su evolución.

    Se puede ver una evolución a partir de dos sesiones, con uno o dos días entre cada una. En este punto, se puede valorar la mejoría y proponer una continuidad.

  • Cómo prevenir una contractura muscular

    Si tiene tendencia a sufrir contracturas, lo mejor que puede hacer es prevenirlas y distanciar las posibles recaídas. Si las contracturas vienen por una contracción sostenida en el tiempo, por motivos deportivos o laborales, es conveniente realizar pequeños descansos. Esto permitirá estirar y recuperar movilidad de las zonas expuestas a ese movimiento. Por ejemplo, algunas personas están mucho tiempo sentadas delante del ordenador. Si es tu caso, es importante descansar cada hora y media durante diez minutos paseando y moviendo cuello y espalda.

    Muchas veces, inconscientemente adoptamos posturas incorrectas mientras vemos televisión, en la silla en el trabajo o incluso durmiendo. En muchas ocasiones ni siquiera sabemos que nuestra postura no es la adecuada. Es importante informarnos de cuales son las posturas adecuadas y repasar nuestros hábitos con el fin de mejorar nuestra salud. Al fin y al cabo estas malas posturas se acumulan y cuanto más tiempo pasemos haciéndolas, más nos costará corregirlas. No sólo por la costumbre, sino porque nuestros músculos se van adaptando a nuestro estilo de vida.

    Antes de realizar cualquier actividad física, es muy importante adquirir la temperatura muscular y la activación articular adecuada.